sábado, 3 de noviembre de 2018

Una leyenda budista sobre los gatos originada en Tailandia


 [Estatua de Buda y el gato rojo, Bangkok]
En primer lugar, hemos de saber algo importante. El budismo no está organizado en una jerarquía vertical,  la autoridad religiosa descansa sobre los textos sagrados, pero existe una gran flexibilidad en sus propios enfoques. La leyenda que vamos a mostrarte hunde sus raíces en una escuela en concreto: en el budismo theravada, o el budismo del linaje de los antiguos.
Fue en Tailandia, y dentro de este contexto, donde se escribió El libro de los poemas del gato, o el Tamra Maew, conservado a día de hoy en la Biblioteca Nacional de Bangkok como un tesoro. En sus antiguos papiros pudo leerse una encantadora historia que decía Maew, conservado a día de hoy en la Biblioteca Nacional de Bangkok como un tesoro. En sus antiguos papiros pudo leerse una encantadora historia que decía que cuando una persona había alcanzado los niveles más altos de espiritualidad y fallecía, su alma se unía plácidamente al cuerpo de un gato.

La vida podría ser entonces muy corta o lo que la longevidad felina permitiese, pero cuando llegaba el final, el alma sabía que ascendería a un plano iluminado. A su vez, el pueblo tailandés de aquella época, conociendo esta creencia, llevaba a cabo también otra curiosa práctica…

Cuando un familiar fallecía, se le enterraba en una cripta junto a un gato vivo. La cripta tenía siempre un agujero por donde el animal podría salir, y cuando lo hiciera, daban por sentado que el alma del ser amado ya estaba en el interior de aquel noble gato… De este modo, alcanzaba la libertad y ese sendero de calma y espiritualidad capaz de preparar a esa alma, para el camino posterior hacia la ascensión.

Visitantes

Archivo del Blog