sábado, 3 de noviembre de 2018

Los gatos y la espiritualidad


Los gatos y la espiritualidad
Dicen de los gatos que son como pequeños monjes meditativos capaces de traer la armonía a un hogar. Para la orden budista de Fo Guang Shan, por ejemplo, son como personas que ya han alcanzado la iluminación.
 
Los gatos son seres libres. Beben cuando tienen sed, comen cuando tienen hambre, duermen cuando sienten sueño y hacen lo que se debe hacer en cada instante sin necesidad de complacer a nadie.
No se dejan llevar por el ego. Y algo especial de estos animales según esta rama del budismo es que aprendieron a sentir al hombre desde eras muy lejanas en el tiempo, en cambio, las personas aún no han aprendido a sentir al gato en el presente.
Son leales, fieles y afectuosos. Pero sus muestras de cariño son íntimas y sutiles, y aún así, tremendamente profundas. Solo aquellos que sepan ahondar en su interior, con respeto y dedicación, gozarán de su amor inquebrantable. Las personas que sean desiguales o que eleven a menudo su voz para gritar, jamás serán de su agrado.
Animales únicos
Para concluir, sabemos que no hace falta recurrir a los textos budistas para entender que los gatos son especiales. Sus miradas nos transportan a universos introspectivos, con sus extrañas posturas nos invitan a practicar el yoga, son un ejemplo de elegancia y equilibrio…

Los queremos y hasta los veneramos y, aunque ellos mismos se crean auténticos dioses recordando quizá sus días en el Antiguo Egipto, es algo que les permitimos con orgullo.

“El tiempo pasado con gatos nunca es tiempo perdido.”

-Sigmund Freud-

Todos disponemos de nuestras propias historias con estos animales, momentos inolvidables que nos han permitido disfrutar de pequeños instantes cargados de magia y autenticidad. Esos que seguramente sirvieron de inspiración para hilar esta hermosa leyenda budista que quedó impresa en tinta, papel y misticismo. La misma que que hoy hemos querido compartir en nuestro espacio contigo.


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