sábado, 20 de enero de 2018

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lunes, 15 de enero de 2018

¿FUNCIONAN REALMENTE EL INCIENSO Y LA SAL GRUESA?

¿FUNCIONAN REALMENTE EL INCIENSO Y LA SAL GRUESA?
Por Bruno J. Gimenes - sintonia@luzdaserra.com.br

¿FUNCIONAN REALMENTE EL INCIENSO Y LA SAL GRUESA?

En la sabiduría popular se habla mucho sobre el poder de los inciensos y el empleo de la sal gruesa cuando el tema es la energía de los ambientes. Pero ¿será cierto que esos sencillos elementos son realmente eficaces para armonizar energéticamente tanto ambientes como personas? ¿O será que estamos ante pura creencia sin fundamento científico o funcional? Mi respuesta es: ¡sí funcionan!

Son realmente eficaces en lo que atañe al trabajo de equilibrar energías sutiles.

Seleccioné en este texto un puñado de informaciones que he recopilado a lo largo de mi vida, desde las experiencias que tuve siendo químico (mi formación académica), y asimismo como terapeuta y profesor de terapias holísticas. Aparte de eso, en el estudio al cual he dedicado gran parte de mi tiempo para construir la Fitoenergética, también he encontrado frecuentemente en medio del camino de la investigación las actuaciones de los inciensos y la sal gruesa, que me dejaban intrigado.

Aun defendiendo la idea de que el tema que sigue ha sido ampliamente estudiado con el fin de presentar esa definición, aun así, sugiero que tú mismo hagas pruebas y saques tus propias conclusiones.

SAL GRUESA: La sal gruesa, químicamente hablando es NaCl, o sea la unión de Cl (cloro) con Na (sodio). En el átomo de cloro tenemos un anión (-) o partícula negativa. En el átomo de sodio tenemos el catión (+) o partícula positiva. Por tanto, lo positivo se liga a lo negativo para formar una molécula en equilibrio.

Esto lo vemos en la espiritualidad y en las filosofías orientales como el Taoísmo, por ejemplo, donde el Tao que es el todo, lo inefable, la presencia mayor, emana el Chi hacia el planeta Tierra. El Chi de la visión oriental tiene sus correspondientes occidentales conocidos como magnetismo, fluido vital o energía vital, simplemente. A lo largo de la historia de la humanidad y en diversos pueblos, también ha recibido nombres como quinta esencia, mana, prana, entre otros. ¿Y eso qué tiene que ver con las propiedades de la sal gruesa? Todo…

Cuando la sal entra en contacto con el agua los átomos de Na (+) y Cl (-) tienden a separarse para reaccionar con el agua H2O). En ese proceso, naturalmente encontramos también la posibilidad de que partículas negativas del ambiente, persona u objeto, sean atraídas magnéticamente hacia la parte del Na+ (sodio), mientras que las partículas cargadas positivamente serán atraídas hacia la parte del Cl - (cloro). Se equivoca el que piense que la energía positiva en exceso es algo bueno, pues lo correcto y armónico es el equilibrio, y por eso la sal, aparte de absorber el exceso de negatividad, también absorbe la parte positiva que esté en desequilibrio.

Colocar un vaso con agua + sal gruesa en los principales ambientes de una casa promoverá el ajuste de la energía de esos ambientes; no obstante, es bueno que se sepa que hay que renovar este vaso. Se cambia el vaso con agua y sal gruesa siempre que éste empiece a presentar la formación de una placa de sal en su borde. En ese momento se debe tirar el contenido del vaso en un desagüe normal, se lava bien el vaso y se repite el proceso. Mantén los vasos con agua y sal gruesa en los espacios que deseas armonizar y promoverás el efecto filtro de ambiente, que nos ayuda mucho en la rutina diaria a mantener la calidad de la energía de nuestro hogar. Usa preferentemente vasos de cristal transparente, siempre llenando con agua mineral las ¾ partes de su volumen, o sea, deja cierto espacio vacío en el vaso. En un vaso de 300ml pon dos o tres cucharadas de sal.

INCIENSOS: el poder del incienso es trascendental porque reúne múltiples elementos muy eficientes en la armonización del ambiente. Mientras la varilla se va quemando, muchos elementos entran en acción y actúan en el ambiente, persona u objeto que se va a incensar. Véanse los principales elementos benéficos obtenidos al quemar incienso:

ELEMENTO FUEGO: mientras quema el incienso, la fuerza del elemento fuego actúa en el ambiente contribuyendo a la trasmutación de las energías desequilibradas en ese local. El elemento fuego tiene la fuerza de limpiar las saturaciones atmosféricas ya condensadas a niveles materiales. Siempre que los fluidos psíquicos densos ya están muy condensados, los grupos de elementales del fuego actúan purificando las fuerzas y devolviendo el equilibrio.

ELEMENTO AIRE Y ÉTER: con la quema del incienso, el humo liberado al aire tiene la propiedad de transitar entre la dimensión física (humo) y la dimensión extra-física (éter quinto elemento, que es el vehículo por el cual transita el aire). Esa capacidad permite que las propiedades del fuego, de las resinas, los aceites esenciales y herbales del incienso actúen simultáneamente en las dos dimensiones citadas, por tanto se trata de un agente de conexión, de transición o comunicación.

HIERBAS, RESINAS Y ACEITES NATURALES: las propiedades específicas de esos elementos usados por separado o combinados ofrecen las fuerzas de sus esencias energéticas altamente benéficas. Aparte de eso, al quemar emanan al ambiente la energía potencial retenida en sus estructuras durante todo el proceso de aparición en la naturaleza, desde sus primeros segundos de vida en el planeta Tierra, cuando surgieron como simientes o semejantes, hasta el momento de usarlos.

FORMA CORRECTA DE UTILIZAR UN INCIENSO:

-Elige el lugar en el ambiente donde deseas encender un incienso, debiendo éste ser de buena calidad. Evita inciensos hindúes que hayan empleado mano de obra esclava. Busca un pebetero que dé seguridad al ritual, a fin de evitar que alguna chispa incandescente pueda causar un daño indeseable.

-Sujeta el incienso entre tus manos (aún apagado). Coloca las manos en oración delante de la frente con el incienso entre ellas. Eleva tu pensamiento hacia lo alto, poniendo una intención positiva en la quema del incienso, y respira hondo varias veces. La intención es la clave de todo, hazlo con mucha concentración.

-Enciende el incienso y da gracias por las bendiciones recibidas. Podrás dejar el incienso fijo en alguna parte de la casa, pero también podrás moverte por el interior del ambiente llevando contigo el incienso encendido, liberando su humo y sus propiedades balsámicas.

-Para aplicar las energías del incienso a una persona, rodéala con el incienso encendido a distancia de medio metro de ella, y deja que suavemente el humo obtenido toque todo su cuerpo. Preferentemente solicita que la persona que va a ser incensada permanezca de pie con los brazos bien abiertos en forma de cruz. Camina suavemente en torno a la persona, sosteniendo el incienso, liberando el humo y manteniendo una fuerte intención positiva.

-Estas prácticas promueven purificaciones muy intensas tanto en hogares, ambientes y objetos, como en las personas, principalmente de energías mentales y emocionales en desarmonía.


-Hay muchos inciensos de buena calidad en el Brasil; podría citar los nombres y las marcas, pero prefiero decir aquello en que creo mucho, elígelo con tu intuición y úsalo con tu intención, ese es y siempre ha sido el secreto del buen uso.

domingo, 14 de enero de 2018

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domingo, 7 de enero de 2018

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sábado, 6 de enero de 2018

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jueves, 4 de enero de 2018

Ho´oponopono, la técnica de la responsabilidad emocional

Ho´oponopono, la técnica de la responsabilidad emocional
Por  Valeria Sabater 

Mujer practicando el Ho´oponopono

Ho’oponopono es un concepto antiguo para un mundo moderno. Hace referencia a un arte hawaiano de resolución de problemas cuidando las consecuencias más emocionales de los mismos: esas que muchas veces no tenemos en cuenta. Para ello, debemos ser capaces de pedir perdón, de corregir, de enmendar y ofrecer bondad. Es al fin y al cabo una estrategia de higiene mental con la que favorecer una adecuada responsabilidad emocional.

Ho’oponopono fue una práctica muy arraigada durante siglos en varias islas de la Polinesia, y aunque para ellos tenía una connotación claramente espiritual (el propósito era conectar con la propia divinidad), no fue hasta 1976 cuando esta interesante filosofía llegó al mundo occidental de un modo tan revelador como útil.

Te amo, y si desperté en ti sentimientos hostiles lo siento y te pido perdón. Gracias!

Fue Morrnah Nalamaku Simeona, una sacerdotisa y sanadora hawaiana quien adaptó el Hoʻoponopono tradicional a las realidades sociales de la actualidad. Dicen de ella que su logro fue un auténtico tesoro, un regalo para el campo del crecimiento personal y ante todo, para el mundo de la psicología positiva. Si en el pasado esta práctica se llevaba a cabo de forma grupal con todos los miembros de una familia, en la actualidad se ha individualizado para poder practicarla en todo momento y cuando lo necesitemos.
Hoʻoponopono nos permite soltar lastres, reconducir las tensiones, depurar errores y encauzar todos esos problemas enquistados que tarde o temprano, como ya sabemos, se somatizan en forma de enfermedades. Lograrlo puede ser mucho más fácil con esta técnica ancestral…

dientes de león representando el Ho'oponopono


“Ho’oponopono”, una práctica donde favorecer la convivencia
Los hawaianos creían que las personas estamos conectadas las unas con las otras mediante el “aka”. Se trata de un especie de conducto “etérico” a través del cual fluye la energía de la vida. Ahora bien, en ocasiones, ese conducto o canal invisible se debilita o se enferma debido a nuestras diferencias, a problemas que arrastramos del pasado, a las mentiras, a las palabras dichas o a las silenciadas. La energía deja de fluir con tanta armonía y entonces ocurre, surge el malestar, los problemas, los trastornos.

El  Ho’oponopono nos ayuda a sanar el “aka”. No solo repara el vínculo con esas personas que nos son importantes, sino que además nos permite recuperar la conexión con nosotros mismos. Porque si hay algo que define a esta filosofía es la capacidad practicar la bondad en su sentido más amplio, así como un perdón activo y envolvente que empieza en uno mismo y que sabe reconocer lo que es ético, lo que es virtuoso y noble.
Queda claro, no obstante, que no estamos ante un tipo de psicología con base científica. Sin embargo, a pesar de su tradición espiritual y no experimental, fue altamente eficaz para resolver diferentes problemas sociales: actos de delincuencia, disputas entre grupos de vecinos,  familias, diferentes etnias e incluso problemas existenciales de una buena parte de la comunidad hawaiana.

mujer liberando palomas representando el Ho'oponopono

Se sabe, por ejemplo, que el Ho’oponopono se implementó en los programas carcelarios con gran éxito. Los ancianos guiaban a los reclusos en esta práctica para resolver tensiones y conflictos, favoreciendo con ella una adecuada catarsis emocional que mejoró la convivencia en las instituciones penitenciarias de Hawai.

Divinidad, limpia en mí todo lo que está contribuyendo a que aparezca este problema, permite que todo lo que sea perfecto y correcto para todos los involucrados se manifieste.

¿Cómo aplicar el Ho’oponopono en la vida diaria?
El Ho’oponopono es el código del perdón y de la responsabilidad emocional. Un hecho que ensalza este tipo de filosofía es la necesidad de que comprendamos algo muy básico: todo conflicto surge de uno mismo. No debemos buscar culpabilidades externas, no hay que volcar en los demás toda responsabilidad de lo que nos ocurre, nos molesta o nos quita la calma. Todos tenemos poder para cambiar las cosas y tomarlas a nuestro favor mediante la bondad, el sentido común y la coherencia ética y emocional
Para lograrlo, para dar forma a esa energía curativa que conforma al Ho’oponopono debemos poner en práctica las siguientes estrategias.

mandalas que representan el Ho'oponopono

Los 5 pasos del Ho’oponopono
·                 El primer paso es tomar conciencia de nuestras actitudes, emociones o comportamientos negativos, esos que nos separan de las personas que amamos, esos que impactan a su vez en nuestro bienestar y libertad personal.
·                 Lo siguiente que haremos es responsabilizarnos de nuestras acciones, de lo dicho o no dicho, de lo realizado o evitado, de lo que no hemos intentado o de los errores cometidos y sus consecuencias.
·                Seguidamente, es momento de visualizar y sentir el amor. Debemos experimentar de forma vívida el cariño que sentimos por esa o esas personas a las que hemos descuidado. Abriremos “un canal” interior que conecte con la otra persona.
·                Ahora, es momento de dar el paso, de pedir perdón. No obstante, hay que matizar algo importante: en la cultura occidental tendemos a decir “lo siento” y creemos que con ello ya hemos terminado. Sin embargo, para completar el ciclo de forma correcta debemos recibir también el perdón de la otra persona, hay que escuchar el “yo te perdono”.

El último paso, y no menos importante, es experimentar la liberación. Los hawaianos decían que cuando el “aka” vuelve a conectarse entre nosotros al sanar el vínculo, nuestras almas vuelven a estar libres. Es una sensación maravillosa que nos permite sentirnos más plenos, ligeros y preparados para reanudar nuestros caminos con mayor seguridad y sabiduría. El Ho’oponopono es, como vemos, un tipo de filosofía excepcional capaz de garantizar nuestro bienestar y la calidad de nuestras relaciones. Pongámoslo en práctica.


Referencias bibliográficas:
*Pukui, Mary Kawena and Elbert, Samuel H (2009).
*Hoʻoponopono: Contemporary Uses of a Hawaiian Problem Solving Proces University of Hawaii (1986) ISBN 978-0-8248-0703-0
*Simeona, Morrnah, Self-Identity through Hoʻoponopono, Basic 1, Pacifica Seminars (1990)
*Vitale, Joe, Hew Len Ph.D (2011), Cero límites. Ediciones Obelisco

miércoles, 3 de enero de 2018

6 FORMAS DE CERRAR CICLOS

6 FORMAS DE CERRAR CICLOS

 La realidad es que los ciclos no se cierran de manera absoluta, pues nos encontramos en un constante “ciclo de ciclos” interconectados entre sí. Gracias a esta relación entre ellos es que justo cuando uno termina, el otro inicia y gradualmente el siguiente, explicación que da la psicóloga y psicoanalista mexicana Fabiola Cuevas.

Un ciclo es el compilado de momentos vividos, impregnados de sentimientos, agradables o no, a los cuales nos apegamos.

¿Por qué no podemos cerrar ciclos? El problema es que nuestra mente se queda atrapada en momentos pasados que conforman ciclos a los que ya no deberíamos pertenecer frenando nuestro propio avance y truncando el presente. A todo esto se le llama apego, que es el vínculo afectivo que nos ata a cosas o personas, en muchas ocasiones sin sentido alguno.

¿Cuándo logramos cerrar un ciclo? No se trata de olvidar, sino de descubrir la evolución dentro de uno mismo para poder seguir avanzando a pesar de la pérdida sufrida. Cuando esto ocurre comenzamos a recordar con cariño, pero no con necesidad, podemos agradecer por lo que fue y no sufrir por lo que ya no es, logramos asimilar la pérdida como una experiencia para crecer y aprender, no como una caída que nos volvió más débiles.

 ¿Cuándo confundimos cerrar un ciclo con evadirlo? Al comenzar a pensar en la persona o situación perdida como algo ajeno a nosotros, algo que ya no es parte de este mundo o que ya no existirá nunca más, se trata de una evasión, a través de la cual no podremos avanzar ni ser, sólo nos hará creer que al pensar que aquello murió y que hoy somos nuevas personas sin necesidad de llorar o reflexionar, estaremos bien otra vez, cuando no es así.

Para la psicología, aunque se trate de un estudio científico del comportamiento humano, también es importante el efecto que otro tipo de influencias tienen sobre la mente, por ejemplo, los rituales, técnicas, procedimientos o creencias sobre los ciclos y su cierre. Es por eso que en ocasiones, una serie de pasos que implican recordar y sufrir, ayudan mucho a perdonar, desapegarse y sanar; la mente es muy poderosa y si uno piensa en sanación, obtendrá sanación.

 1. Recuerda

Por más cruel que parezca, hay que recordar todo lo que vivimos en ese momento que ahora duele, es imposible que todos los recuerdos sean negativos, así que hay que aprender de lo sucedido, aceptar lo vivido y no pretender olvidarlo. Si sólo nos enfocamos en olvidar, la ansiedad nos carcomerá, trayendo de vuelta dolor y sufrimiento.

 2. Perdónate

Nos autojuzgamos y castigamos todo el tiempo, y de manera injusta, nos arrepentimos de lo que jamás imaginamos. Curiosamente, deberíamos enfocarnos en ser empáticos con nosotros mismos, en procurarnos como algún día cuidamos de la pareja, en entendernos como entendimos a todos aquellos que también cometieron errores y sobre todo, en reconocer los aciertos que tuvimos. Sólo así lograremos cerrar la puerta a la que ya no entrará nadie más.

3. Perdona

Suena bastante fácil, pero lograrlo requiere de una disculpa que a veces nunca llega, por lo tanto, aprender a no guardar rencores se vuelve un trabajo meramente personal y por otra parte, tenemos que entender que el otro, muy probablemente, aún nos tiene un resentimiento importante.

Sin embargo, es responsabilidad total de la otra persona continuar o dejar de sentir ese rencor que poco a poco a todos nos enferma. Hay que intentar comprender que los demás a veces no poseen todos los recursos para evitar lastimarnos, defraudarnos o decepcionarnos, intentemos comprender que se trató de un mal momento, un mal lugar o una mala decisión del pasado que no podemos permitir que se repita en nuestro futuro. Perdonar también nos lleva a aprender de lo sufrido.

 4. Ríndete

Es imposible que encuentres una explicación o respuesta a todas las preguntas que te lleguen a la cabeza. El ser humano intenta racionalizar todo a su paso, llevándolo a suponer y por lo tanto a sufrir, así que intentar contestarnos todos los signos de interrogación que surjan de una pérdida o abandono no disminuirá en ninguna medida lo que sentimos.

Simplemente, a veces no todo resulta justo o lógico y tenemos que aprender a vivir con eso, aferrarse a querer entender exactamente lo que sucedió y la razón de que sucediera, solamente nos desgastará incontrolablemente, llevándose todas la fuerzas que nos quedan para lograr cerrar el ciclo en verdad. No te agobies por lo que no sabes, déjalo ir.

 5. Acepta

Existen cosas que quedan fuera de nuestro control, no intentes cambiarlas porque llegará a ti una inmensa frustración. El mejor camino para lograr aceptar lo que ya nos pasó, es dejar de pensar en posibilidades distintas. Deja de darle vueltas al “¿Y si yo hubiera…? ¿Qué habría pasado si…? ¿Sería posible que…?”. El tiempo no regresa, lo hecho, hecho está.

 6. Despréndete

Para lograr despegarte por completo del sentimiento negativo, necesitas vivirlo, es decir, necesitas abordar un duelo. Hay una lista muy clara y sencilla donde indica los pasos que todo duelo conllevan, este proceso requiere de tiempo y es necesario permitirnos tener paciencia para vivir todas sus etapas:

-Negación, ira, negociación, depresión, aceptación. Sin ningún orden en específico, todas estas etapas aparecerán mientras vivamos nuestro duelo, son completamente normales y de ellas resurge una fortaleza impresionante.

 Como lo explica la psicóloga, es muy común sentir que al terminar con nuestro ex, alejarnos de un ser querido, pelearnos con un amigo, dejar ir a nuestra mascota o sufrir cualquier pérdida que implique sentimientos, también se pierde nuestra alegría, ilusión, cariño, confianza y satisfacción en la vida. Nos apegamos a lo que perdimos y creemos que eso es la única fuente de nuestra alegría, que gracias a ella sentíamos ciertas cosas y que por lo mismo, nada más con ella podríamos sentirlo.

Sin embargo, esos sentimientos se generaron dentro de ti, desde ahí brotaron, no llegaron del exterior. Tú eres el que decide dejarlos salir y quien se pone ciertos requisitos para dejarte hacerlo. Lo doloroso o increíble de tu próximo ciclo dependerá de qué tan abierto estés a que nuevas puertas se abran y por lo tanto, nuevas oportunidades entren en ellas.

Por Olympia Villagrán