sábado, 15 de abril de 2017

Los ángulos de nuestra vida

Los ángulos de nuestra vida

Pasamos por muchas etapas, son muchas las circunstancias que van cambiando, las personas que entran y salen de nuestra vida.

 Las rutinas cambian, los hábitos se renuevan, vamos para atrás y para adelante. Nos caemos y nos levantamos y en este juego pasa la existencia.

Nos vemos iguales, pero somos otros. De pronto te encuentras descubriendo que aquella comida que tanto te gustaba no te sabe especial, que los aromas que deseabas han dejado de estimularte o que aquella música que disfrutabas con pasión ahora suena demasiado fuerte.

La vida nos va suavizando. Lima nuestras esquinas, lame las asperezas y reduce las rebeldías.

No sabemos cómo. Tampoco en qué momento, pero sin apenas sentir la forma o el modo en que sucede, algo se escapa lentamente para no volver.

Sucede con las amistades, con las compañías y hasta con el amor.

Todo cambia. Nuestra forma de ver la vida también. La realidad está fuera y es la que es. La existencia pone el marco y dibuja el cuadro.

Todo empieza y termina en uno, en esa chispa mágica que es la vida.

Aprender a ser felices es aprender a estar bien con uno mismo, elegir lo que te haga sentir bien y empezar a despedirte de lo que te aleja de tu centro. Pero también es verdad que hasta que entendemos y sabemos lo que queremos hay toda una carrera de obstáculos salpicados de emociones, sorpresas y sensaciones que nos hacen llegar al cielo y besar el infierno.

En un momento no preciso, uno empieza a seleccionar.

Sutilmente. Sin saber cómo, pero de alguna forma,  esto te vale y lo otro no. Aquello conecta con tu interior y lo otro, para nada y vamos renovando nuestras pasiones o nuestros miedos.

Lo deseable es ir mejorando en ese trayecto, mejorar significa salvar las carencias, renovar esperanzas y despedir temores.

Que cada vez seamos más serenos, menos necesitados y muchísimo menos ansiosos, más capaces de aceptar lo que venga y decir adiós a lo que se vaya.

Que seamos más lo que hemos venido a ser.
Fuente: Mirar lo que no se ve