lunes, 2 de abril de 2012

Creando espacios armónicos.


Creando espacios armónicos.
Malú Grajales®©
Aunque a 1 sola persona le he escuchado decir que el feng shui no es crear espacios armónicos, muchos no compartimos esa opinión, y eso es porque su visión queda muy corta de lo que implica el término. El feng shui se adapta a otras prácticas holísticas y eso se los digo porque a través de mis años de asesorar negocios y viviendas el estudio de la construcción me exige más porque me encuentro con casos en donde el feng shui tiene sus propios límites y es cuando entra por ejemplo a complementar un estudio de geobiología o radiestesia, incluso hacer una limpieza energética del espacio en cuestión.

Les voy a hablar un poco de los que son las energías telúricas. El término “telúrico”, procede del latín “tellus” que significa tierra; por tanto, las energías telúricas son el conjunto de radiaciones que emanan de la tierra. En algunos lugares son nocivas para nuestra salud, siendo considerados estos puntos como zonas geopatógenas.
 UN POCO DE HISTORIA

Muchos siglos atrás, los chinos, buscaban las zonas perturbadas del terreno antes de edificar, apartándose de las “venas del dragón” y “salidas de demonios”.

Los celtas también estudiaban el terreno y sabían encontrar los lugares donde emanaba una energía positiva, y era allí donde construían sus lugares de culto.

Los romanos, antes de construir una nueva ciudad, dejaban pastar sus corderos en el lugar elegido y al sacrificarlos estudiaban sus hígados; si encontraban alguna anomalía, elegían otro lugar. Eran conocedores de la rabdomancia, y buscaban agua y minerales con una varita de madera.

En el año 1927, en Alemania, concretamente en la población de Vilsbiburg, el barón Gustav von Pohl llevó a cabo conjuntamente con un grupo de médicos y de radiestesistas un curioso experimento. Descubrieron que las personas fallecidas de cáncer en esta localidad tenían su cama situada en la vertical de cruces de corrientes de agua. Determinaron que estos cruces, que denominaron “punto rayo”, se podían considerar zonas geopatógenas muy nocivas para la salud.

Paralelamente a estas investigaciones, el ingeniero francés Pierre Cody centraba sus investigaciones en la ionización del aire en la vertical de las venas de agua subterráneas. En el año 1935, este mismo ingeniero indica que el gas radón es el culpable del cáncer de pulmón (algo que corroboraría la ciencia mucho más tarde).

En 1937, el Doctor Peyré, en Francia, constata la existencia de unas radiaciones cosmotelúricas orientadas N-S y E-O, con una separación entre bandas de 7 a 8 m.

Con esta base, el doctor Ernst Hartmann inició en Alemania, a mediados del siglo pasado, una serie de estudios, midiendo la resistencia eléctrica de las personas en distintos lugares. Esto le permitió detectar la existencia de una red o malla geomagnética, compuesta por unas bandas o paredes de energía de unos 21 cm. y con una separación de 2,50 m. en sentido N-S y de 2,00 m. en sentido E-O (cifras que varían según la composición del terreno). Su densidad y nocividad aumentan al coincidir con fallas geológicas y venas de agua subterránea. A esta malla que cubre todo el planeta con excepción de los polos, se la conoce con el nombre de Red Hartmann o Red H en honor a su descubridor.

El doctor Hartmann constató que esa rejilla global constituye un vasto conjunto de paredes invisibles, como una red o cuadrícula de dimensiones supuestamente fijas de energía sutil emanando del subsuelo y elevándose verticalmente más de 2000 m. El arquitecto Rémi Alexandre la definió como una cuadrícula de radiaciones o zonas de perturbaciones cosmotelúricas.

Según Palm, un colaborador de Hartmann, la mencionada retícula global de 2 x 2,5 m. corresponde a una línea de semidistancias; la verdadera retícula estaría formada por líneas de 5-6 m. N-S y 4- 5 m. E-O, esta franja sería denominada de Primer Orden. Cada 7 franjas de retícula de primer orden, se encontraría una de Segundo Orden, con una separación de 35 a 42 m. N-S y 28 a 35 m. E-O. Cada 7 franjas de retícula de segundo orden, con separaciones aproximadas de 300 y 250 m. se encontraría una línea de perturbación mayor denominada de Tercer Orden; también aquí, los puntos de intersección o cruces son considerados más graves.

El doctor suizo Manfred Curry, junto con el doctor Witmann, detectó, en el año 1954, una red dispuesta en sentido oblicuo a los puntos cardinales, a esta red diagonal se la conoce como red Curry.

También quedó demostrado que en la vertical de fallas, diaclasas, cuevas y terrenos no homogéneos las radiaciones son nocivas para la salud.

A los lugares donde coinciden un cruce de la red Curry y un cruce de la red Hartmann se les conoce como “Punto Estrella”. Son zonas especialmente geopatógenas, capaces de generar una enfermedad degenerativa en nuestro organismo en unos años, si tenemos la desgracia de que nuestra cama esté situada sobre uno de ellos. Es más nocivo aún si además coincide con alguna otra geopatías.

Los Pozos Guy Tisson y las chimeneas cosmotelúricas, o “salidas de demonios” como eran conocidas por los chinos en la Antigüedad, son como respiraderos de radiación nociva que surgen aleatoriamente del subsuelo; es una de las alteraciones telúricas más peligrosas para nuestra salud.

Las venas subterráneas de agua son una de las geopatías más conocidas. Alteran la energía sutil en su vertical debido a la fricción. Cuanto mayor sea el caudal o la velocidad del mismo, más nocivas serán las radiaciones emitidas. Un cruce de dos o más venas subterráneas (punto rayo) a distinto nivel puede convertirse en una trampa mortal si está situado en la vertical de una cama.
Entonces como ven todo se conjunta para poder crear un espacio armónico con la ayuda de otras técnicas, los que estudian el feng shui como una sola técnica no han aprendido a aceptar que este arte ciencia se interrelaciona.


         REDES TELÚRICAS

Son las redes o mallas que circundan el planeta y sirven para que este se descargue de parte de la energía que genera en su interior, de la que le llega del cosmos, y de la contaminación electromagnética artificial que acaba penetrando en la tierra. Todas llevan el nombre de su descubridor, y podemos considerar como nocivas sólo las dos más importantes: la red Hartmann y la red Curry.


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